En 2008 tuve un encuentro que me cambió la hoja de ruta: conocí a Lily Villalba. Con ella llegaron la meditación, los cuencos y los mantras. Ese primer contacto me activó una curiosidad técnica y espiritual por el poder del sonido… y me llevó directo a los japamalas.
Se rompió el primero. Se rompió el segundo. Y ahí quedó claro el punto: no necesitaba estética, necesitaba un japamala funcional para la práctica.
Buscaba un japamala con divisiones útiles para mantrar con distintas intenciones, sin perder el foco. No existía lo que yo necesitaba, así que hice lo que hacemos los tercos con propósito: investigué y lo construí.
Me formé escuchando monjes tibetanos en charlas abiertas y, en ese entorno, confirmé el sentido profundo del japamala: una herramienta de foco, práctica y protección. No un accesorio.
En 2008 empecé a confeccionar mis propios japamalas en un proceso 100% manual e intuitivo: meditaba mientras los creaba y dejaba que la intención guiara la pieza. Los regalé, los probé, ajusté tensión, estructura y resistencia. Perfeccioné la técnica hasta que el resultado fuera consistente: diseño que acompaña la práctica.
En 2009 di el paso y nació Omkara Japamalas. En paralelo seguí mi camino profesional como Administrativa, Diseñadora Gráfica, trabajé en Prensa y más tarde como CM y Social Media. Esa mezcla de oficio + comunicación me dio algo clave: criterio para diseñar piezas con sentido y contar una propuesta clara, sin vueltas.
Hoy sigo al frente de Omkara con la misma devoción del día uno, pero con una mirada más madura y operativa:
Japamalas de 108 cuentas, hechos a mano.
Diseño estructural pensado para la práctica (no “decoración espiritual”).
Materiales seleccionados y armado cuidado para que dure y se use.
Una propuesta simple: herramientas reales para meditar, concentrarte y escuchar tu propio ritmo.
Victoria Carretero
Fundadora de Omkara Japamalas